por Patricio Guzmán
El proyecto de mi película documental Nostalgia de la Luz, estrenada en Cannes 2010, fue rechazado por 15 canales de televisión europeos y dos veces por el CNC (Centre National de la Cinématographie).
Desgraciadamente, no creo que nuestro caso sea un caso único. Nuestra película no es una excepción. En muchos países del mundo, hoy en día, numerosos documentales de autor se hacen bajo condiciones precarias. Me entristece darme cuenta que -a medida que pasa el tiempo-, aumenta la falta de confianza de la industria hacia los autores, en particular hacia los que inventamos obras insólitas, atípicas, singulares; crece una falta de confianza hacia nuestra experiencia y oficio. Los criterios de la industria son indiferentes a la profundidad, solidez e intensidad de nuestro trabajo como realizadores.
Por ejemplo, en algunos canales públicos se ha impuesto una falta de respuestas cuando una película no cabe en ningún “espacio”, en ninguna “franja”, por buena que sea la película. El jefe de la división cinematográfica de un canal prestigioso nos dijo: “Su obra es interesante, pero no es para el gran público”. Después agregó: “a pesar de su alta calidad, no es un filme para las salas”… Sin embargo hasta hoy Nostalgia de la Luz ha hecho 60.000 espectadores en las salas. ¿Cuál es la lógica de este tipo de funcionarios? Por ejemplo, en otro importante canal de televisión (esta vez del sector privado), el jefe de compras aprobó el filme con entusiasmo, con verdadero interés, pero fue rechazado por su propio equipo de programadores.
Es como golpear la puerta de un Museo de Artes Plásticas y que el director nos diga: “el cuadro que usted ha pintado es sobresaliente; pero lamentablemente no tenemos ningún muro dónde colgarlo… le recomiendo que tampoco lo muestre en la plaza pública porque no es un cuadro para el gran público”…
Es evidente que no podemos convertirnos todos en productores o volver a los cine clubs de los barrios. Pero, a este ritmo, vamos a tener que instalar una pantalla en nuestra casa e invitar a los amigos y vecinos o a alguien aficionado al cine original para buscar nuestro público y seguir haciendo obras interesantes. Yo creo que es difícil que una industria pueda mantenerse con vida excluyendo a una parte de sus mejores autores. Se nos empuja hacia un temática y un estilo predeterminados. Esto nos obliga a cambiar de personalidad, es decir, nos obliga a mirar la realidad con ojos prestados. O bien tenemos que aceptar una forma de sumisión o retirarnos a una forma de exilio.
Con estas simples reflexiones, tal vez un poco pesimistas, quiero tocar la campana de alarma en favor del apoyo a la libre creación del cine documental. Hacer cine documental es lo único que yo sé hacer desde hace 40 años; esta es mi vocación y mi pasión. Mi mundo está en peligro y hay muchos realizadores como yo en Francia (y en todos los países) que también están en peligro. Estamos inmersos en un gran río “del cada vez más de todo”: más público, más audiencia, más estereotipos, más concesiones, más rapidez. Y todo lo que no es “más”, vale menos.
A continuación, en las líneas que siguen, indico las fuentes que nos rechazaron y las que nos ayudaron a terminar la película:
El proyecto fue rechazado dos veces por el CNC para obtener la subvención Avance sur Recettes… A lo largo de tres años fue descartado por los siguientes canales de televisión: ARTE, Canal Plus, France-2, France-3, Planète, Histoire, Ushuaia (Francia), IKON, NPS, VPRO (Holanda), RTBF (Bélgica),YLE (Finlandia), ORF (Austria), TSR (Suiza) y finalmente ITVS (Estados Unidos)… En Chile –mi país de origen—fue rechazado dos veces por el FONDART y una vez por CORFO (las principales ayudas que otorga el estado chileno para el cine y la TV). En Argentina fue desestimado por el departamento de cine de la Universidad San Martín.
Para superar esta situación Renate Sachse (mi mujer) decidió tomar en sus manos la producción delegada del proyecto, a través de nuestra compañía Atacama Productions SARL; sin embargo esta implicación no garantizaba de ninguna manera su éxito; solamente aseguraba la permanencia del proyecto.
Ni Renate ni yo teníamos una experiencia directa para producir en Francia, pero sí teníamos al frente tres o cuatro ejemplos con mis filmes anteriores que nos sirvieron de escuela (El Caso Pinochet, Salvador Allende, etc.) más los consejos de un grupo de productores y realizadores con los que tenemos un vivo intercambio de información y amistad a lo largo de los últimos años. En este grupo de encuentra el distribuidor Eric Lagesse (Pyramide Distribution) que nos apoyó desde el inicio.
La película -finalmente- se hizo gracias a dos préstamos personales de amigos muy apreciados. Se filmó gracias al apoyo de Televisión Española (Manuel Pérez Estremera) y una serie de contribuciones muy diversas: el canal alemán WDR, el apoyo de la Région Ïle de France y dos valiosas ayudas para la escritura: la beca Brouillon d’un Réve de la SCAM y la Fundación Sundance.
El aporte definitivo, no obstante, vino del FONDS SUD, una subvención para la producción cinematográfica de América Latina, África y el Próximo y Mediano Oriente, que otorga el Ministerio de la Cultura y la Comunicación y el Ministerio de Exteriores de Francia. Con esto, el proyecto obtuvo el estatus de obra francesa hablada en una lengua de la Comunidad Europea.
Como es fácil de suponer, el presupuesto final de la película fue extraordinariamente bajo para Europa (600.000 €). Pero no pudimos alcanzar esa suma. Nos quedamos con 378.000 €, una cifra que no ha podido cubrir el sueldo ni los derechos de autor del director, ni los salarios de la productora delegada en Francia y la productora de terreno en Chile. Tampoco hemos devuelto los préstamos personales. Esta ha sido la odisea financiera de Nostalgia de la Luz.
Es una contradicción, por lo tanto, que se haya estrenado en el principal festival del mundo: en la Sélection Officielle de Cannes (2010). Es una contradicción que la Europen Film Academy lo premie como “Mejor Documental 2010” (un premio equivalente al Oscar europeo). También es una contradicción que Nostalgia de la Luz se haya mantenido 24 meses (desde octubre 2010) en la cartelera cinematográfica de Francia (con mas de 67.000 espectadores) y con un máximo de 42 copias. El filme continúa su carrera en una sala de París.
En Alemania se exhibió en las salas con 14 copias, más 3 en Suiza y 2 en Bélgica. Y las contradicciones continúan: el 18 de marzo de 2011 se estrenó en el cine IFC de Nueva York (donde continúa) y ha pasado en las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá. Mientras tanto se estudia una distribución en Brasil, Argentina y México. Mientras tanto ha obtenido numerosos premios y distinciones.
©Patricio Guzmán
París, 3-IV-2011
(Actualizado 18-IX-2012)